Un hombre emerge de la oscuridad, del fondo de un
oscuro pozo, de una tragedia o un trauma, superando sus miedos y resurgiendo
purificado y reconstruido, lleno de la moral y esencia para hacer el bien y
obrar para el bien de los demás; esa es la esencia detrás de la máscara del
Batman, pero ¿es en realidad posible
superar el dolor, el terror, la sensación de inseguridad que yace sobre
nosotros, una vez que lo hemos vivido?
La trilogía del Batman de Nolan, posee muchos
matices, pero básicamente se rige por los mismos preceptos que la mitología ya
desarrollada en los comics, añadiéndole además un punto de vista acorde a nuestro
entorno y nuestros tiempos; ya que los eventos del once de setiembre han
marcado el concepto que todo norteamericano tenía sobre la seguridad, la
muerte, la guerra e incluso la justicia, pero también lo recientes eventos de
violencia y las matanzas perpetradas por sus propios ciudadanos han puesto en
duda sus figuras heroicas y el accionar de sus autoridades. En este escenario
surge el Batman de Nolan, reflejando sus motivaciones en la reinvención de sus
villanos, los cuales podemos separar en dos tipos: los terroristas y los
anarquistas psicópatas.
Batman tiene pocos iconos literarios, cinematográficos
o históricos con los cuales ser equiparados, es más bien una mezcla de todos,
roza la inhumanidad y juega con su vulnerabilidad, busca una venganza soslayada
y a la vez no es egoísta al pretender proteger con moral a los más necesitados;
el más símil de sus predecesores podría ser el Zorro, con la gran y crucial
diferencia del hecho que marca la vida de Batman, es decir la muerte de sus padres
en manos de un criminal. Wayne se une así
a los justicieros que en realidad buscan una venganza moral enmascarada en la
defensa de los agredidos, pero su característica principal, el ser acaudalado,
y su gran motivación, le separan del resto al buscar el bien y la protección de
muchas personas.

Aquí una intromisión para explicar a qué me
refiero: Si usted ha visto la trilogía completa de Nolan podrá notar, sin mucho
esfuerzo, las diferencias obvias entre “Batman Begins” y “The Dark Knight”; el
espíritu de una es tan distinto de la otra que no podríamos caer en la levedad
de decir cuál de ellas es la mejor, simplemente son películas distintas.

En “The Dark Knight”, por otro lado, suelta los
hilos que sujetan las motivaciones de Batman, desatando un caos que él mismo
desencadena, pero que es incapaz de controlar. El principio, de reciprocidad
distorsionado para la violencia, es el eje argumental de esta película. La
violencia desencadena sólo más violencia, a pesar que ésta sea usada para el
bien. Aquí Nolan cambia por completo lo visto en “Batman Begins”: la
iluminación es más oscura, en tonos grises y azules como constaste; y la música
se vuelve inquietante al acompañar los múltiples clímax de la cinta, que creo
son en realidad la jugada maestra del film.

Sobre los otros personajes no se puede decir más
que su participación está al nivel, aunque se puede apreciar en ocasiones como
crecen sus roles a lo largo de la cinta.
Alfred, Gordon, Lucius y Bane logran dar la nota en muchos momentos y conllevan
la carga del film en varias ocasiones. Con
respecto al mismísimo Bruce Wayne y a Batman, Christian Bale lo logra de nuevo.
Él es Batman, él es Wayne y, a pesar de no poder escapar de la sombra del Joker,
nuevamente vuelve a tomar la rienda del film que magistralmente le había sido
arrebatado por su nemesis en la anterior cinta. El personaje del Joker, que
Ledger y Nolan crearon, dejó una huella tan profunda en la cinematografía
moderna que era imposible que no dejara una igual en el personaje de Batman.
Inmediatamente se volvió su villano y, aunque Bane representa una amenaza nada
desdeñable, su fortaleza no es comparable a la insanidad del Joker; hay cosas
que uno puede quebrar y hay otras que simplemente los seres humanos llevamos
dentro, en la mente.
Los eventos que se suscitaron fuera de la pantalla,
invitan a la reflexión sobre lo que sucede en la misma; las matanzas en el
estreno de la cinta provienen más de la amenaza que el joker representa, que la
que representa Bane. Nolan reflexiona sobre cuál de los dos es más peligroso y
apunta a que en el caso de los terroristas como Bane o Ra’s Al ghul, el poder
de convicción, organización que tienen les lleva presentar una mayor amenaza,
pero e “The Dark Knight Rises” Nolan mismo olvida lo dicho por su personaje en
la anterior cinta: “Altera el orden establecido y todo se volverá
caos”, en la cinta el ataque de Bane, la caída de los poderosos y ricos de
Gotham, la mentira sobre Dent desenmascarada, todo es parte del orden
establecido, de lo esperado, por tanto la cinta no sorprende ni transciende, en
mi opinión. El épico final, con la lucha entre Bane y las
fuerzas del orden, es el verdadero fin que persigue Nolan, la única fuerza en
la que puede confiar, en la policía, ciudadanos investidos de la autoridad para
aplicar la fuerza para el bien.
